
Nuevas tecnologías software dental

Nuevas tecnologías software dental
El paciente entre la prevención y el mercado: cómo está cambiando la comunicación en la clínica dental.
Dos importantes evoluciones han afectado a la relación entre el dentista y sus pacientes y siguen haciéndolo. La primera, ciertamente positiva, se refiere a una nueva forma que tienen los pacientes de ver la relación con todos los médicos. Hasta hace unos años, esta relación era discontinua y estaba vinculada principalmente a los momentos «críticos», como la aparición de patologías que no se podían ignorar. Hoy, en cambio, es una relación constante, hecha de revisiones periódicas porque los pacientes han comprendido el valor de la prevención. Una segunda evolución afecta especialmente a determinadas profesiones médicas y, entre ellas, sin duda a los dentistas. En este caso no se trata de cambios culturales, sino de cambios en el mercado: la oferta de consultas odontológicas se ha ampliado, como hemos subrayado repetidamente, y la relación médico-paciente se ha convertido también en una relación de servicio (anómala). Nos guste o no, también debemos tener en cuenta este cambio.
La evolución de la relación médico-paciente también afecta a la comunicación entre las dos «contrapartes». En primer lugar, el paciente se ve a sí mismo dentro de un camino de prevención y tratamiento que representa un continuo y requiere, idealmente, una comunicación constante sobre los temas que le preocupan. La evolución del mercado, por otra parte, empuja -por no decir impone- a la clínica dental a una comunicación igualmente constante que va más allá de las cuestiones estrictamente clínicas. En general, en esencia, el paciente debe sentirse seguido y comprendido en su relación con el dentista. Una relación que a menudo se vive inevitablemente como desagradable: después de todo, a casi nadie le gusta ir al dentista.
¿Qué tiene que ver la gestión de la clínica dental con esto? Desde luego, no puede convertir a los dentistas y al personal de la consulta en hábiles comunicadores si no lo son ya, al menos en parte, por naturaleza. Si acaso, tiene un papel funcional: debe proporcionar herramientas útiles para facilitar la comunicación entre la consulta y el paciente y, al mismo tiempo, simplificar al máximo todas las interacciones que tienen. El objetivo es que el paciente no tenga una experiencia desagradable en la consulta, cuando ésta puede evitarse.
Desde el punto de vista del software de gestión, facilitar la comunicación significa sobre todo hacer que la información que necesita el personal de la consulta o el paciente esté disponible en todo momento. Es lógico que sea el software de gestión el que lo haga, ya que en él se almacenan -o deberían almacenarse- todos los datos clínicos y administrativos relativos al propio paciente, su historial médico, sus patologías, el curso del tratamiento que debe seguir y los tratamientos que ya ha recibido. Esta información sirve al dentista y al personal de la consulta, pero también debe comunicarse al paciente cuando sea necesario o simplemente cuando éste lo solicite. Y es mucho mejor hacerlo de forma rápida y exhaustiva, sin que tenga que esperar a que se realicen laboriosas búsquedas en los historiales médicos y carpetas de papel.
Paralelamente, como se ha mencionado, el software de gestión de la clínica dental tiene un papel facilitador. Es decir, debe facilitar las interacciones entre la consulta y el paciente haciéndolas lo más fluidas posible. Hay muchas maneras de hacerlo, relacionadas tanto con las funciones prácticas con las que está equipado como con la forma en que está diseñado. Un ejemplo de lo primero es el soporte para firmas digitales, clásicas o más bien grafométricas. El paciente agradecerá sin duda no tener que leer y firmar hojas de papel, sino simplemente estampar una firma virtual mediante una tarjeta inteligente o una tableta gráfica. En cuanto al concepto subyacente del software de gestión, éste debe estar diseñado para facilitar el intercambio de información en todos los momentos clave de la relación médico-paciente, como la primera visita al dentista. Por tanto, es importante que la empresa de software que diseñe la aplicación conozca bien la dinámica de estas interacciones, que no se reducen a una mera recopilación de datos clínicos, sino que también deben incorporar (y almacenar) aspectos menos formalizados relativos a las expectativas y necesidades del paciente.